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Fotografias del Volcán Puyehue

Plume of ash, estimated six miles (10km) high and three mile wide is seen after a volcano erupted in the Puyehue-Cordon Caulle volcanic chain

BAJA ACTIVIDAD EN COMPLEJO VOLCÁNICO Y NUBE PUEDE AFECTAR TERRITORIO CHILENO

NUBE VOLCÁNICA DEL COMPLEJO PUYEHUE - CORDÓN CAULLE

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Lightning bolts strike around the Puyehue-Cordon Caulle volcanic chain near southern Osorno city

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Leonardo Da Vinci

Leonardo Da Vinci es uno de los grandes maestros del Renacimiento, famoso como pintor, escultor, arquitecto, ingeniero y científico. Su profundo amor por el conocimiento y la investigación fueron la clave de su obra. Sus innovaciones en el campo de la pintura determinaron la evolución del arte italiano durante más de un siglo después de su muerte. Sus investigaciones científicas, sobre todo en las áreas de anatomía, óptica e hidráulica, anticiparon muchos de los avances de la ciencia moderna.
Leonardo Da Vinci
En el siglo XV, Italia no era el país unificado que conocemos hoy. La península estaba dividida en varios estados independientes, gobernados por diferentes familias que luchaban entre sí por el poder. Las ciudades más importantes eran Nápoles en el Sur, Roma en la parte central, controlada por los Papas de la Iglesia Católica Romana y, al norte, Florencia, Milán y Venecia.

Leonardo di Ser Piero da Vinci nació el 15 de abril de 1452 en una casa de Anchiano, a tres kilómetros del pueblo toscano de Vinci, siendo hijo natural e ilegítimo de Ser Piero da Vinci, un prominente notario florentino. Fue criado en la casa de su abuelo paterno y Ser Piero arregló que la madre, una campesina llamada Caterina, se casara con un aldeano vecino, mientras que él se casó con otra mujer.

Más tarde, sus padres tuvieron más hijos, cada uno en su respectivo matrimonio, lo que le dio a Leonardo un total de 17 medios hermanos y hermanas, con quienes siempre mantuvo contacto.

Padre e hijo se mudaron a la cercana Florencia y el joven recibió la más exquisita educación que la ciudad, centro artístico e intelectual de Italia, podía ofrecer, además de tener acceso a valiosos textos de la biblioteca familiar y otros de amigos de su padre. Leonardo era elegante, persuasivo en la conversación y un extraordinario músico e improvisador.

Cuando Leonardo cumplió 15 años, su padre lo envió como aprendiz al taller de Andrea del Verrocchio, el artista más importante de Florencia, escultor, pintor y orfebre. Su apasionada preocupación por la calidad y su interés en expresar la movilidad vital de la figura humana fueron elementos importantes en la formación artística de Leonardo, quien se inició en diversas actividades, desde la pintura de retablos y tablas, hasta la elaboración de grandes proyectos escultóricos en mármol y bronce.

En esta etapa de su formación, el joven también estudió la anatomía humana, participando en la disección de cadáveres de criminales en la facultad médica. Entonces no existían la refrigeración o la conservación con formol y los cuerpos se descomponían muy rápido, por lo que Leonardo trabajaba velozmente, realizando observaciones y apuntes, movido por su gran curiosidad.

Sus estudios de anatomía le permitieron conocer las proporciones físicas de las personas, logrando figuras de asombrosa exactitud al representar la figura humana, cuyo “ideal” siempre buscó.

Después de su aprendizaje, Leonardo entró a formar parte del gremio de pintores de Florencia y aunque a los 20 años ya era maestro independiente, con un estilo propio y original, permaneció como asistente en el taller de Verocchio, interesándose mucho por descubrir nuevas técnicas para trabajar al óleo. Su reputación crecía y los encargos aumentaban. Se dice que su talento era tal, que Verocchio decidió ya no pintar más.

En busca de nuevos retos y de mejores ingresos, a los 30 años se trasladó a Milán, donde entró al servicio de Ludovico Sforza, Duque de Milán y embajador de Florencia, tras haberle escrito una carta en la que el artista se ofrecía como pintor, escultor y arquitecto, además de ingeniero, inventor e hidráulico. Afirmaba que podía construir puentes portátiles, que conocía las técnicas para realizar bombardeos, construir barcos y vehículos acorazados, cañones, catapultas y otras máquinas de guerra.

Estuvo durante 17 años en esa ciudad, trabajando en proyectos de todo tipo, tanto artísticos como científicos, en los que el deseo de experimentar era su principal objetivo. Estaba muy interesado en las leyes del movimiento y la propulsión, dedicando sus esfuerzos a la ingeniería militar, desarrollando métodos para disparar catapultas y desviar ríos, sirviendo al Duque como ingeniero en sus numerosas empresas militares y también como arquitecto. Además, fungió como músico y organizador de fiestas, inventando ingeniosos mecanismos para los espectáculos teatrales, torneos y festivales del Duque.

Esto no le impedía realizar ocasionales encargos artísticos para Florencia, que frecuentemente dejaba inacabados, ya que lo absorbían sus múltiples intereses. Estudió a Euclides con el matemático italiano Luca Pacioli y lo ayudó en su célebre obra “La Divina Proporción”. También empezó a explorar los principios del vuelo humano y continuó sus estudios de anatomía.

Su estudio en Milán estaba lleno de actividad con sus aprendices y estudiantes, para los cuales escribió los textos que más tarde agruparía en su “Tratado de la Pintura”.

La obra más importante del periodo milanés de Leonardo son las dos versiones de la “Virgen de las Rocas”, donde aplica el esquema de composición triangular que encierra a la Virgen, el Niño, San Juan y el Ángel, y por otro lado, utiliza por primera vez la técnica del sfumato.

Durante dos años trabajó en su obra maestra “La Última Cena”, pintura mural para el refectorio del monasterio de Santa Maria delle Grazie, en la que recrea un tema tradicional de manera completamente nueva. En lugar de mostrar a los doce Apóstoles aislados, los presenta agrupados de tres en tres, dentro de una dinámica composición.

Desgraciadamente, su empleo experimental del óleo sobre yeso seco provocó problemas técnicos que condujeron a su rápido deterioro tres años después. Desde 1726 se llevaron a cabo intentos fallidos de restauración y la pintura resistió a varias guerras, incluyendo los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

Hace 26 años, en 1977, se inició un programa haciendo uso de las más modernas tecnologías, como consecuencia del cual se han experimentado algunas mejoras. Aunque la mayor parte de la superficie original se ha perdido, la grandiosidad de la composición y la penetración fisonómica y psicológica de los personajes dan una vaga visión de su pasado esplendor.

Durante su larga estancia en Milán, Leonardo también realizó otras pinturas y dibujos, la mayoría de los cuales no se conservan; escenografías teatrales, dibujos arquitectónicos y modelos para la cúpula de la Catedral de la ciudad.

Su mayor encargo fue el monumento ecuestre en bronce a tamaño colosal de Francesco Sforza, padre de Ludovico, para su ubicación en el patio del castillo Sforzesco, en la que Leonardo trabajó durante 16 años. Sin embargo, en diciembre de 1499, la familia Sforza fue expulsada de Milán por las tropas francesas. Leonardo dejó la estatua inacabada y ésta fue destruida por los arqueros franceses.

Tras la invasión de Milán por las tropas francesas, Leonardo regresó a Florencia para trabajar como ingeniero militar. Por esos años realizó múltiples disecciones, mejorando y perfeccionando su conocimiento de la anatomía.

Viajó un año a Roma y entró al servicio de César Borgia, hijo del Papa Alejandro Sexto. En su calidad de arquitecto e ingeniero mayor de Borgia, Leonardo supervisó las obras en las fortalezas de los territorios papales del centro de Italia, viajó con su ejército y diseñó un puente para cruzar el golfo de Estambul, que no llegó a construirse, pero que hoy en día es considerado perfectamente viable por los ingenieros modernos.

Fue miembro de la comisión de artistas encargados de decidir sobre el adecuado emplazamiento del David de Miguel Ángel en Florencia, ejerció como ingeniero en la guerra de esta ciudad contra Pisa y conoció a Maquiavelo, autor de “El Príncipe”, quien lo ayudó a conseguir el encargo de pintar “La Batalla de Anghiani”.

Durante su segundo periodo florentino, Leonardo pintó varios retratos, pero el único que se ha conservado es el de la “Mona Lisa”, el más famoso de toda la historia de la pintura, también conocido como “La Gioconda”, al identificarse a la modelo como Lisa Gherardini, la esposa de Francesco del Giocondo, aunque se han barajado varias hipótesis sobre su verdadera identidad, incluyendo la teoría de que es un autorretrato del artista.

Además de la enigmática sonrisa de la retratada, en esta obra sobresalen dos innovaciones técnicas de Leonardo, el sfumato y el claroscuro, de los que hablaremos más adelante. Parece ser que Leonardo sentía una gran predilección por esta pintura, ya que la llevaba consigo en todos sus viajes.

Volvió a Milán y fue nombrado pintor de la corte de Luis Trece de Francia, quien residía por entonces en la ciudad italiana, para quien trabajó como pintor e ingeniero. En esta época retomó sus estudios de anatomía, urbanismo, óptica e ingeniería hidráulica.

Durante seis años, Leonardo repartió su tiempo entre Milán y Florencia, donde a menudo visitaba a sus hermanastros y hermanastras, quienes se dieron maña para dejarlo sin ninguna herencia a la muerte de su padre. Poco después murió un tío muy querido, pero en esta ocasión sí pudo luchar contra las artimañas de sus medios hermanos y disfrutar de la tierra y el dinero que le heredó su pariente.

Vivió después tres años en Roma, bajo el mecenazgo de Giuliano de Médicis, pariente del Papa León Diez. Se alojaba en el Palacio del Belvedere en el Vaticano, residencia del Papa, ocupándose fundamentalmente de experimentos científicos y técnicos. La única prohibición que le impuso el Papa para sus estudios en anatomía y fisiología humana fue disecar cadáveres, lo que lo limitaba bastante. Aunque apartado de la bulliciosa vida social y artística del Vaticano, dominada por Rafael y sus seguidores, era reconocido y honrado por sus logros.

A la muerte de Giuliano de Medici, aceptó la invitación del Rey Francisco Primero de Francia para trasladarse a su corte de Fontainebleu, como “Primer Pintor, Ingeniero y Arquitecto del Reino”, dedicándose a realizar estudios arquitectónicos para los castillos reales. El rey de Francia era un incondicional admirador de Leonardo, quien había diseñado para su coronación un asombroso león mecánico, por lo que le proporcionó todas las comodidades y lujos posibles.

Pasó sus últimos años en el castillo de Cloux, donde murió el 2 de mayo de 1519, a los 67 años, en brazos del propio Rey de Francia, según cuenta la leyenda. Fue enterrado en la Iglesia de San Valentín en Amboise.

En su testamento, legó todos sus manuscritos, dibujos, instrumentos, libros, ropa y dinero a su alumno favorito, Francesco Melzi.

A otro discípulo, Salai, le dejó las pinturas que conservaba en su estudio, incluyendo la “Mona Lisa”, que posteriormente fue comprada por el Rey Francisco Primero en doce mil francos.

El proyecto, inacabado, que Leonardo realizó para un “Tratado de la Pintura”, fue recogido por Melzi. El joven no lo ordenó ni lo supo conservar para su publicación.

A la muerte de Francesco Melzi, la herencia de Leonardo comenzó a dispersarse entre los herederos del fiel discípulo. Sin tener la menor idea de su importancia, en un principio almacenaron los dibujos y manuscritos de Leonardo en un desván, regalando o vendiendo muy baratas algunas partes a amigos y coleccionistas.

Al cabo de los años, se consiguió una edición provisional, desordenada, sin coherencia, pero que progresivamente se trató de completar para dar una orientación general de las ideas de Leonardo acerca de la pintura, la arquitectura, el cuerpo humano y la botánica, todos los temas, en fin, que ocuparon su mente a lo largo de su vida.

Actualmente, los dibujos y manuscritos de Leonardo están divididos en diez diferentes códices, que se conservan en distintos museos de Londres, Milán, Turín, París y Madrid, así como uno en la colección particular del magnate Bill Gates, por el cual pagó recientemente 30 millones de dólares.

Aunque Leonardo dejó gran parte de su producción pictórica inacabada, fue un artista extremadamente innovador e influyente. Al comienzo de su trayectoria su estilo era similar al de Verrocchio, pero poco a poco evolucionó hacia un estilo más libre, de modelado más suave, en el que incluyó efectos atmosféricos.

Leonardo representó una ruptura con los modelos universales establecidos durante el Quattrocento. Se opuso al concepto de “belleza” ideal, defendiendo la imitación de la naturaleza con fidelidad, sin tratar de mejorarla. Contempló la fealdad y lo grotesco, como en sus dibujos de personajes deformes y cómicos, considerados las primeras caricaturas de la historia del arte.

Su dominio del color y la atmósfera le hizo ser el primero en pintar el aire. La perspectiva aérea o atmosférica, como hoy se conoce, es una característica inconfundible de su obra, en especial de los paisajes, al considerar que la distancia se llenaba con aire y que éste hacía que los objetos lejanos perdieran nitidez y se vieran azulados.

Su producción estuvo marcada por el claroscuro, la técnica de modelar las formas a través del contraste de luces y sombras, así como el sfumato, la técnica con la que difumina los contornos, consiguiendo así la perspectiva atmosférica en sus paisajes.

Su faceta como dibujante también es destacable, conservándose una gran cantidad de apuntes, que revelan su perfección técnica y su maestría en el estudio de las anatomías humana, de animales y plantas. Probablemente su dibujo más famoso sea su “Autorretrato de Anciano”.

En su estudio conocido como “El Hombre de Vitrubio”, da Vinci realizó una visión del Hombre como centro del Universo, al quedar inscrito en un círculo y un cuadrado. El cuadrado es la base toda la arquitectura clásica, mientras que el uso del ángulo de 90 grados y la simetría son bases grecolatinas de la arquitectura. En este estudio anatómico buscó la proporcionalidad del cuerpo humano, el canon clásico o ideal de belleza, la famosa “proporción áurea”, siguiendo los estudios del arquitecto romano Vitrubio, quien vivió en el siglo Uno Antes de Nuestra Era.

“El Hombre de Vitrubio” es un claro ejemplo del enfoque globalizador de Leonardo. Trataba de expresar el lugar de la Humanidad en el “plan global de las cosas”. Para Leonardo, el Hombre era el modelo del Universo y lo más importante era vincularlo con la naturaleza.

La obra pictórica de Leonardo es muy escasa y discutida. El signo del artista fue el abandono sistemático de los proyectos que se le encargaban, por muchas medidas que tomaran los clientes mediante contratos y cláusulas de todo tipo. Él mismo no se definía como pintor, sino como ingeniero y arquitecto, incluso como escultor. Sin embargo, su prestigio en vida alcanzó grandes dimensiones, siendo alojado y admirado, como hemos visto, por la realeza y el mismo Papa.

A causa de que ninguno de los proyectos escultóricos de Leonardo fue finalizado, el conocimiento de su arte tridimensional sólo puede hacerse a través de sus dibujos. Lo mismo sucede con su arquitectura. Sus trazos arquitectónicos muestran maestría en la composición, claridad de expresión y un dominio de la antigüedad romana.

Vivió en una época en la que el estudio de los clásicos estaba en plena vigencia; sin embargo, tuvo dificultades intentando aprender latín y griego, los idiomas cultos y la llave de acceso a la cultura filosófica neoplatónica que dominaba Italia y parte de Europa. Escribió la mayor parte de sus escritos en toscano, un dialecto florentino.

Leonardo escribía al revés, de derecha a izquierda, pudiendo leerse su escritura solamente vista a través de un espejo. La explicación más aceptada acerca de su escritura es que, como era zurdo, se le dificultaba escribir de izquierda a derecha sin que se embarrara la tinta. Sólo cuando escribía una carta u otro texto para alguien más, lo hacía normalmente.

Cuando al final de su vida sufrió una parálisis en el brazo derecho que le impedía pintar, pudo continuar dibujando y escribiendo sin problemas con su mano izquierda.

Su vida personal es en gran parte un misterio; apenas han llegado indicaciones acerca de sus costumbres, gustos o defectos. Se sabe que era estrictamente vegetariano, por sus cartas y escritos sobre anatomía, en los que llama a los omnívoros “devoradores de cadáveres”. Se dice que compraba animales enjaulados y los liberaba.

También parece bastante probado que Leonardo era homosexual, que sufrió persecución por este hecho y que estuvo a punto de enfrentarse a la Inquisición. Sus protectores consiguieron siempre que eludiera el juicio público, que en otros casos terminaba con la quema en la hoguera de los supuestamente culpables. En cualquier caso, Leonardo permaneció soltero y sin hijos.

Tras su muerte, Leonardo se convirtió en el paradigma del “hombre del Renacimiento”, dedicado a múltiples investigaciones científicas y artísticas. Un creador en todas las ramas del arte, un descubridor en la mayoría de los campos de la ciencia, un innovador en el terreno tecnológico, Leonardo merece por ello el título de Homo Universalis.

Leonado da Vinci es el prototipo de hombre del Renacimiento, que cultivó el arte, el pensamiento, la ciencia y la tecnología, ayudando a llevar a un mundo ignorante y supersticioso al camino de la razón, la ciencia, el aprendizaje y la tolerancia.

Leonardo fue pintor, escultor, ingeniero, arquitecto, físico, biólogo, modisto, inventor de juegos de salón y de utensilios de cocina, geólogo, cartógrafo, autor de tratados de óptica, diseñador de jardines, decorador de interiores, músico, astrónomo y urbanista. En cada una de estas facetas sus capacidades asombraron a sus contemporáneos.

Tenía una excelente voz como cantante y era un virtuoso ejecutante de la lira, pero tan fuerte que era capaz de doblar con los dedos la herradura de un caballo. Se dice que era muy guapo, por lo que sirvió de modelo, cuando era joven, para el David de Verrocchio y, de viejo, para el Platón de Rafael.

Su genio se debió a su insaciable curiosidad y a su sentido intuitivo de las leyes de la naturaleza, cuyos misterios intentó descubrir. Sus contribuciones a la ciencia y la tecnología son legendarias.

Da Vinci aspiraba al conocimiento total, globalizante, pero no pretendía llegar a él por el camino de la revelación, como los escolásticos y los teólogos de los siglos precedentes, ni tampoco se confió a ciegas a la autoridad de los autores clásicos, como hicieron muchos hombres de su tiempo.

Él mismo se definía como un “hombre iletrado”, porque ignoraba el latín. De niño le enseñaron simplemente a leer y escribir y a echar cuentas. Aprendió el latín, única vía de acceso en esos momentos a los estudios humanistas, por sus propios medios, siendo ya un hombre maduro. Lo mismo ocurrió con las matemáticas, que estudió tarde, cuando las consideró necesarias para seguir avanzando.

Leonardo comprendió y utilizó el auténtico método experimental un siglo antes de que Francis Bacon filosofase sobre él y de que Galileo lo pusiera en práctica. Dijo que la verdadera ciencia se basa en la observación y que si pudiera aplicarse a ella el razonamiento matemático, podría lograrse mayor certeza, lo que hoy en día es uno de los pasos fundamentales del método científico.

En sus cuadernos, Leonardo dejó constancia de la importancia que concedía al método en la investigación, adelantándose a autores de la Modernidad tales como Descartes y los preceptos que establece en su método en nada difieren de las modernas definiciones que hoy utilizamos para hablar del método científico.

Éstas son algunas de sus ideas:

“Al abordar un problema científico, dispongo primero diversos experimentos, ya que pretendo determinar el problema de acuerdo con la experiencia, mostrando luego por qué los cuerpos se ven obligados a actuar de ese modo. Ese es el método que hay que seguir en todas las investigaciones sobre los fenómenos de la Naturaleza.”

“Hemos de consultar a la experiencia en una diversidad de casos y circunstancias, hasta que podamos extraer de ellos una regla general que en ellos se contenga. ¿Para qué son útiles estas reglas? Nos conducen a ulteriores investigaciones sobre la Naturaleza y a las creaciones artísticas. Nos impiden engañarnos a nosotros mismos o a los demás, prometiéndonos resultados que no se pueden conseguir”.

“Muchos pensarán que tienen motivo para reprocharme, diciendo que mis pruebas contradicen la autoridad de ciertos hombres tenidos en gran estima por sus inexperimentadas teorías, sin considerar que mis obras son el resultado de la experiencia simple y llana, que es la verdadera maestra.”

“No existen conocimientos más elevados o más bajos, sino un conocimiento único que emana de la experimentación.”

Leonardo pensaba que la mecánica era la más noble de las ciencias, puesto que por medio de ella realizan sus acciones todos los cuerpos que poseen movimiento. Previó el principio de la inercia, que después Galileo demostró experimentalmente. Demostró la ley de la palanca por el método de las velocidades virtuales, un principio que ya enunciaba Aristóteles y también utilizó más tarde Galileo.

Se interesó por la hidrodinámica, estudiando las corrientes de agua y la propagación de las olas sobre la superficie. De las olas en el agua pasó a las ondas del aire y a las leyes del sonido, adelantándose a la moderna teoría ondulatoria de la luz.

En el campo de la astronomía, Leonardo afirmó que la Tierra es uno de tantos astros y que refleja la luz del Sol igual que la Luna.

Explicó que nuestro planeta lleva grabadas las huellas de su historia, anteriormente a toda reseña escrita. Los fósiles que se encuentran en las altas montañas continentales se produjeron en el agua del mar. Han tenido que producirse cambios en la corteza de la Tierra, decía Leonardo; tienen que haberse levantado las montañas para ocupar nuevas posiciones. Se sirvió de conchas marinas encontradas tierra adentro para apoyar la teoría de Alberto de Sajonia sobre la formación de las montañas.

En su condición de dibujante, pintor y escultor, Leonardo sintió la necesidad de conocer a fondo la anatomía humana. Desafiando la tradición eclesiástica, se procuró muchos cuerpos, que luego diseccionaba, haciendo unos dibujos anatómicos que, aparte de su exactitud, constituyen verdaderas obras de arte.

Descubrió cómo la sangre recorre constantemente todo el cuerpo humano, llevando el alimento a cada una de sus partes y retirando los deshechos, adelantándose así al descubrimiento de Harvey sobre la circulación de la sangre. Estudió los músculos del corazón e hizo dibujos de las válvulas que parecen demostrar que conoció su funcionamiento.

En sus investigaciones urbanísticas, realizó un plano del sistema de desagües de una ciudad modelo y la construcción de ésta en dos niveles: uno para peatones y otro para vehículos. Por la calle superior no debería pasar ningún vehículo; para los carros y las cargas estaba reservada la calle inferior. En esta ciudad diseñó edificios públicos, como iglesias o el ayuntamiento e incluyó estudios concretos sobre el sistema de escaleras y las instalaciones de calefacción.

La fascinación de Leonardo por la maquinaria empezó desde muy joven. Como aprendiz en el estudio de Verocchio, observó y usó una gran variedad de máquinas. Estudiándolas, obtuvo un conocimiento práctico acerca de su diseño y estructura. Algunos de sus primeros dibujos muestran cómo trabajaban las partes de diversas máquinas.

Su gran talento como ilustrador le permitió dibujar sus ideas mecánicas con una claridad excepcional. Quinientos años después, muchos de sus dibujos pueden ser usados fácilmente como planos para crear modelos perfectamente funcionales.

Como ingeniero desarrolló los principios del vuelo, realizando más de 100 dibujos que ilustraban sus teorías. Hizo un diseño para la fabricación de una máquina voladora, el orintóptero, un modelo dotado de alas giratorias equipado con amortiguadores para conseguir un suave aterrizaje. Aunque nunca se construyó, el helicóptero moderno está basado en ese concepto.

El primer paracaídas fue diseñado por Leonardo da Vinci, quien estaba convencido de su utilidad para cuando se construyeran las máquinas voladoras.

También diseñó máquinas de guerra tales como el tanque blindado, dotado de una coraza en forma de cono, las embarcaciones sumergibles o submarinos, los trajes y equipo de aire para buzos de combate, fusiles de repetición, granadas y morteros.

Aunque Leonardo aborrecía la guerra, a la que llamó “locura bestial”, no podía sustraerse a ésta, ya que en su época Italia estaba constantemente en guerras entre los distintos estados.

Como acudía a muchos banquetes de la nobleza, introdujo el uso de la servilleta en la mesa, considerando que se trataba de una medida higiénica y práctica, aunque fue adoptada plenamente tiempo después.

Son muchos los inventos atribuidos a Leonardo, desde un vehículo automóvil hasta el común rallador de pan, pasando por una práctica sierra para mármol, una máquina para fabricar cuerdas, modernas puertas de batientes para las esclusas, una máquina para pulir espejos, una grúa móvil que facilitaría las labores de construcción, consiguiendo elevar pesadas cargas y una excavadora flotante, que pretendía conseguir que los ríos fueran navegables.

Sin embargo, ninguno de estos inventos pasó del estadio del diseño, ni fue utilizado, a pesar de que Leonardo no solo diseñaba extraordinarias máquinas, sino que también se ocupaba de resolver todos y cada uno de los problemas relacionados con la construcción de las mismas. La gran mayoría de sus inventos se adelantaron cientos de años a su tiempo.

Aunque Leonardo nunca llevó a efecto su mil veces aludido plan de escribir libros sobre las diferentes ramas de sus trabajos, es evidente que ejerció gran influjo en sus contemporáneos. Como amigo de príncipes y estadistas, llegó a conocer también a todos los principales sabios de su tiempo. Es indudable que a través de ellos se salvaron algunas de sus ideas, que años después contribuirían a promover el nuevo desarrollo de la ciencia.

Si tuviéramos que elegir un representante que encarnase en sí el verdadero espíritu del Renacimiento, habríamos de escoger la figura de Leonardo da Vinci.

Por primera vez, todas las obras del genio italiano Leonardo da Vinci aparecen reunidas en un libro único que permite un acercamiento a la su rica creación, que no es posible en ningún museo del mundo. Es el más completo que se ha editado hasta ahora sobre su obra pictórica y gráfica, un tomo de lujo que ya ha sido traducido del alemán a varios idiomas, entre ellos el español.

Publicado bajo el título “Leonardo da Vinci. Todas las Pinturas y Dibujos”, el libro fue presentado por primera vez al público el pasado 5 de abril en el Museo de Bellas Artes de Viena.

Con 850 reproducciones en color, así como numerosas ampliaciones de detalles de sus cuadros, comprende un catálogo completo de todas las obras de da Vinci, incluyendo las últimas investigaciones e información sobre el estado actual de cada una de ellas.

La obra gráfica revela la genialidad de Leonardo y fascina con figuras humanas, animales, monstruos, rostros de gestos grotescos, detallados estudios anatómicos y visiones entonces futuristas de armas y artefactos técnicos para volar.

Este libro está basado en la convicción de los autores de que Leonardo prácticamente nunca hizo nada que no pueda comprender cualquier persona con un nivel de formación medio.

Aunque el libro acercará a Leonardo a un amplio público, los editores reconocen estar preocupados por lo que consideran su única desventaja: su formato y peso. El gigantesco volumen mide 29 por 44 centímetros y, con casi 700 páginas, pesa ¡diez kilos y medio!

No sólo es imposible leer el enorme libro en el metro, también el lector tendrá algunos problemas en su propio hogar, pues difícilmente podrá tumbarse cómodamente con él en un sofá, pero sin duda, valdrá la pena conocerlo.

 

 

 

 

 

 

10. Escritura Especular

¿Fue una estratagema para frustrar a los copiones del renacimiento que miraban sus notas, o solo una forma de evitar las manchas de tinta de un zurdo al escribir? Sea cual sea el motivo, a Da Vinci seguramente le gustaba la escritura especular: la mayoría de sus escritos están garabateados en modo invertido.

9. Equipo de inmersión

La fascinación de Da Vinci por el mar espoleó muchos diseños encaminados a la exploración acuática. Su traje de buceo, estaba hecho de cuero y se conectaba a una manga de aire fabricada con cañas y a una campana que flotaba en la superficie. Una prueba de que el artista era además un hombre práctico se aprecia al ver que el traje incluía una pequeña bolsa para que el submarinista pudiera orinar en ella.

8. Puente Plegable

Siempre defensor de las retiradas rápidas, Da Vinci pensó que su puente giratorio podría emplearse en tiempo de guerra. Los ligeros, pero robustos materiales, unidos a un sistema de enrollado a base de cuerdas y poleas, permitían a un ejército recogerlo y marcharse en un santiamén.

7. Planeador alado

La imaginación de Da Vinci era fértil en ideas relacionadas con máquinas voladoras, incluyendo varios planeadores equipados con alas batibles. Este modelo de carcasa abierta, equipado con asientos y mandos para el piloto, no incluye el diseño de un casco contra impactos.

6. El cañón de tres troneras

Siendo un pensador más que un combatiente, el poco aprecio de Da Vinci por los conflictos no le detuvo a la hora de imaginar diseños para cañones más eficientes como este. Con sus tres troneras y elevable mediante un gato, habría sido un arma temible en el campo de batalla, rápido y ligero y con una potencia de fuego extra.

5. El tornillo aéreo

La imaginación de Da Vinci era fértil en ideas relacionadas con máquinas voladoras, incluyendo varios planeadores equipados con alas batibles. Este modelo de carcasa abierta, equipado con asientos y mandos para el piloto, no incluye el diseño de un casco contra impactos.

4. La ciudad ideal

Viviendo en una Milán asolada por la peste, Da Vinci imaginó una ciudad más eficiente, a la que él estaría orgulloso de llamar hogar. Sus diseños arquitectónicos poseen un alto grado de detalle e incluso incluyen establos para caballos con tomas de ventilación para la entrada de aire fresco. Para desconcertar a los modernos milaneses, no incluyó una parcela para un campo de fútbol.

3. El vehículo autopropulsado

No es un Ferrari, pero los diseños de Da Vinci para un vehículo autopropulsado fueron revolucionarios para su época. Su “coche” de madera, se accionaba por la interacción de muelles con ruedas dentadas. Los científicos de un museo de Florencia construyeron una réplica en 2004 y descubrieron que funcionaba tal y como Da Vinci pretendía.

2. Eras geológicas

¿Placas tectónicas? ¡Ningún problema! A pesar de que la mayoría de sus contemporáneos explicaban la presencia de fósiles de moluscos en las cimas de las montañas como restos del gran diluvio universal, Dan Vinci razonó de una forma distinta. Supuso (correctamente) que las montañas debieron estar una vez por debajo de la línea costera, y que posteriormente se movieron a lo largo de muchos años de elevación gradual.

1. El hombre vitruviano

Da Vinci modeló su forma humana perfecta basándose en las proporciones postuladas por Vitruvius, un antiguo arquitecto romano. El bosquejo que Da Vinci realizó de este hombre con aspecto enfadado tiene razones para sonreir; ahora es considerado una de las figuras más reconocibles del mundo.

Momento

Hubo un momento en el que creías que la tristeza sería eterna; pero volviste a sorprenderte a ti mismo riendo sin parar.Hubo un momento en el que dejaste de creer en el amor; y luego apareció esa persona y no pudiste dejar de amarla cada día más.Hubo un momento en el que la amistad parecía no existir; y conociste a ese amigo que te hizo reír y llorar, en los mejores y en los peores momentos.Hubo un momento en el que estabas seguro que la comunicación con ese alguien se había perdido; y fue luego cuando el cartero visitó el buzón de tu casa.Hubo un momento en el que una pelea prometía ser eterna; y sin dejarte ni siquiera entristecerte terminó en un abrazo.Hubo un momento en que un examen parecía imposible de pasar y hoy es un examen más que aprobaste en tu carrera.Hubo un momento en el que dudaste de encontrar un buen trabajo; y hoy puedes darte el lujo de ahorrar para el futuro.Hubo un momento en el que sentiste que no podrías hacer algo: y hoy te sorprendes a ti mismo haciéndolo.Hubo un momento en el que creíste que nadie podía comprenderte; y te quedaste boquiabierto mientras alguien parecía leer tu corazón.Así como hubo momentos en que la vida cambió en un instante, nunca olvides que aún habrá momentos en que lo imposible se tornará un sueño hecho realidad.Nunca dejes de soñar, porque soñar es el principio de un sueño hecho realidad.

“todo lo que sucede, sucede por una razón”

¿Para qué sirve un minuto?

Un minuto sirve para sonreír: sonreír para el otro, para ti y para la vida.Un minuto sirve para ver el camino, admirar una flor, sentir el perfume de la flor, sentir el césped mojado, percibir la transparencia del agua.Se requiere apenas de un minuto para evaluar la inmensidad del infinito, aunque sin poder entenderlo.Un minuto apenas para escuchar el canto de los pájaros.Un minuto sirve para oír el silencio, o comenzar una canción.Es en un minuto en que uno dice el “sí” o el “no” que cambiará toda su vida.Un minuto para un apretón de mano y conquistar un nuevo amigo.Un minuto para sentir la responsabilidad pesar en los hombros, la tristezade la derrota, la amargura de la incertidumbre, el hielo de la soledad, la ansiedad de la espera, la marca de la decepción, la alegría de la victoria…En un minuto se puede amar, buscar, compartir, perdonar, esperar, creer, vencer y ser…En un simple minuto se puede salvar una vida.Tan sólo un minuto para incentivar a alguien o desanimarlo.Un minuto para comenzar la reconstrucción de un hogar o de una vida.Basta un minuto de atención para hacer feliz a un hijo… un padre, un amigo, un alumno, un profesor, un semejante…Sólo un minuto para entender que la eternidad está hecha de minutos… De todos los minutos bien vividos… Un minuto…Cuántas veces los dejamos pasar sin darnos cuenta…pero también cuántas veces traemos a nuestras vidas los recuerdos de los minutos vividos llenos de felicidad, de alegría y también de tristezas… Decimos “un minuto” y nos parece nada…Pero como se aprecia ese minuto al levantar la mano y saludar a un amigo que se vapara siempre, como se valora ese minuto que hace que lleguemos tarde a nuestros trabajos, como se espera ese minuto que nos lleva a reunirnos con los que amamos, como nos llena de emoción ese minuto en que nos entregan a nuestro hijo al nacer, y cómo también deseamos que la vida le otorgue más minutos a quien la muerte separará físicamente de nosotros y no veremos más. Un minuto…parece increíble…parece tan poquito y sin embargo puede dejar una huella tanprofunda en nuestra vida. Lo importante es no vivir la vida porque sí, dejando pasar el tiempo. Alguien alguna vez dijo: Vive cada minuto como si fuera el último”… Si todos recordáramos esa frase a diario aprenderíamos a vivir la vida intensamente.Aprenderíamos a no posponer las emociones más lindas de la vida pensando que “si no es hoy será mañana”… Tu tiempo es ahora…el futuro es incierto…Vive cada minuto intensamente.La vida es Hoy… Que el reloj de tu vida marquecada minuto al compás de los latidos de tu corazón

Arena

Arte en arena

Arte en arena

Arte en arena






Caminando por el Jazz

Louis Armstrong

che . . . pero que es todo ese ruido . . .

El jazz es un tipo de música difícil de definir, puesto que en la mayor parte de los casos su estudio teórico se ha abordado desde los principios de la música clásica por musicólogos europeos y el jazz se resiste a ser abordado desde fuera de su propio universo.

El jazz, como muchas otras artes se explica a sí mismo, y sólo la experiencia de su audición permite comprenderlo.

Las raíces. El jazz es el fruto del encuentro de la tradición musical africana y la europea, en un escenario preciso, Estados Unidos, a raíz de la llegada de los esclavos negros desde principios del siglo XVII.

En el siglo XIX, la religión cristiana (sobre todo las iglesias baptista y metodista) fue impuesta a muchos de estos esclavos, que encontraron en los textos del Antiguo Testamento numerosas analogías aplicables a su propia situación y en las corales una forma de expresión musical.

Con el paso del tiempo esos salmos teñidos de tradición africana darían lugar a lo que se conoce como GOSPELL, canto religioso que adopta formas diversas: la prédica del pastor, los grupos vocales y gran número de solistas especialmente femeninas.

La música religiosa convivía con la profana: canciones de plantación, baladas, y otras formas de expresión popular, tanto africanas como europeas, que alimentarían uno de los grandes pilares de la música afroamericana, el BLUES. Si nos atenemos a criterios musicales el blues es una estructura de doce compases, que utiliza las llamadas “blue notes”, alteraciones de la tercera y séptima notas de la escala, pero el blues es mucho más, hay quien lo traduce por tristeza, aunque es más acertado la definición de los propios cantantes de blues: “Blues is a feeling”, es una sensación, un sentimiento.

Por otro lado surge en Saint Louis hacia 1870 un estilo pianístico, que sin llegar a ser jazz se acerca mucho por su carácter dinámico y saltarín, es el RAGTIME, su característica principal es la superposición de un ritmo regular tocado por la mano izquierda y un ritmo sincopado que va haciendo la mano derecha, a veces también utiliza las “blue notes”. Su origen parece ser que está en las danzas que bailaban los esclavos parodiando a sus amos. Las partituras de ragtime se grababan en “rollos de cartón” para piano mecánico o pianola y su músico más representativo fue Scott Joplin.

El nacimiento del jazz se pierde en esa confluencia de formas y estilos musicales de la cultura afroamericana que se produce a finales del siglo XIX: el gospell, el blues, el ragtime, las marchas militares, la música de baile europea….Toda esta mezcla creará el transfondo sobre el que Jerry Roll Morton se permitiría autoproclamarse “inventor del jazz”.

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2. Características

–          Superposición de ritmos regulares e irregulares, con la utilización de notas a contratiempo y síncopas. Ambas consisten en una alteración del ritmo, se trata de acentuar una parte débil del compás, pero mientras que la síncopa continúa en la parte fuerte, las notas a contratiempo terminan antes de comenzar la parte fuerte siguiente.

–          La improvisación. La forma más común de los temas de jazz clásico (anterior al free jazz, años 60) es la forma canción (AABA). Cada una de las partes suele tener 8 compases. El músico de jazz al improvisar crea nuevas melodías, puede hacerlo adornando las melodías existentes o creando nuevas líneas por encima de las armonías dadas, que están en la base de toda la composición.

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3. Instrumentos

El jazz es una música de raíz africana con elementos occidentales, esto se refleja en los instrumentos se utiliza. Fundamentalmente se dividen en dos clases: los que marcan el ritmo (rítmicos) y  los que tocan la melodía (melodía).

Rítmicos: Batería. Se empezó a utilizar muy tempranamente pero como un instrumento secundario, que acompañaba a los solistas. Pronto se convirtió en uno de los más importantes de cualquier formación.

Contrabajo. Tocado directamente con los dedos. A veces se sustituía por una tuba.

Melódicos: Piano. Utilizado ya en el ragtime, pasó al jazz como instrumento protagonista.

Trompeta. Tuvo una importancia enorme hasta los años 40 en que fue remplazada por el saxofón. Antes de la trompeta se empleaba un instrumento parecido, la corneta.

Saxofón. Se puso de moda con Coleman Hawkins y pasó a convertirse en solista a partir de la revolución de Charlie Parker.

Banjo. Era el instrumento más importante de la música popular norteamericana. Se utilizó hasta los años 20, luego cayó en desuso sustituido por la guitarra.

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4. Agrupaciones

Las agrupaciones instrumentales en jazz son muy variadas, pueden ir desde un instrumento solista a grandes bandas de hasta 50 músicos. Las más comunes son:

– TRIO. Formado generalmente por dos instrumentos rítmicos (batería y contrabajo) y uno melódico, que

suele ser el piano o la guitarra. Esta agrupación se puso de moda a partir de los años 40 con el inicio del jazz moderno.

– CUARTETO. Es quizás la agrupación más característica, consiste en añadir a la anterior un instrumento de viento, trompeta o saxofón. En un QUINTETO habrá dos instrumentos de viento.

– BIG BAND. Las más comunes cuentan con una sección de ritmo (piano, contrabajo, batería y guitarra) y otra de viento de viento (saxofones, trompetas y trombones). La época más importante de este tipo de agrupaciones fue en los años 30 o “era swing”.

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5. Evolución y estilos.

Estilo Nueva Orleans. Esta ciudad fue la cuna del jazz, aquí nació Jerry Roll Morton, que si bien no inventó el jazz, sí fue uno de los primeros músicos que tuvo conciencia de que esa música, en la que se entremezclaban tantas influencias y que partía de una tradición un tanto difuminada, era una “nueva” música. En este primer jazz todavía se aprecian claramente los lazos con la música de pasacalle y con el ragtime. Figuras indiscutibles de este momento son los cornetistas Buddy Bolden y posteriormente King Oliver

Pronto los grupos de jazz comenzaron a emigrar a otras ciudades de Estados Unidos, como Nueva York o Chicago, y en 1917. Tras la clausura del barrio de Storyville, (en el que a lo largo de veinte años habían encontrado cobijo la prostitución y toda su infraestructura recreativa), esa emigración fue masiva.

Nueva York y Chicago en los años veinte. En los primeros años veinte el jazz encontró refugio en los locales de los traficantes de alcohol. Ya en 1923 las orquestas de King Oliver y de Jerry Roll Morton comenzaron a grabar discos que anunciaban el jazz (a posteriori llamado “tradicional”) que tendría en Louis Armstrong a su más popular representante.

Armstrong, al frente de sus Hot Five primero y luego con los Hot Seven, consiguió que el jazz diera un salto enorme en su evolución al imponer la expresión personal del solista frente a la improvisación colectiva entretejida que caracteriza el estilo de Nueva Orleans.

Otra gran figura fue la de Bix Beiderbecke, un trompetista blanco cuyo original fraseo y prematura muerte hicieron de él un mito del jazz de esa época

Junto a ese florecimiento de los solistas, los años veinte conocerían el inicio del esplendor de las grandes orquestas, como la de Paul Witheman, que se consagraría entre el gran público con su versión de Rhapsody in Blue de George Gerswhin, la de Fletcher Henderson, con solistas como Rex Stewart a la trompeta o Coleman Hawkins al saxo tenor  y sobre todo la orquesta de Duke Ellington

Los años de la Depresión. El crac económico de 1929 afectó gravemente a  numerosos músicos que se vieron alejados de los estudios de grabación y de los escenarios, sin embargo el público seguía reclamando espectáculos y las orquestas ya establecidas siguieron conociendo un auge imparable al que se sumaría, entre otras, la de Count Basie, considerada por muchos la mejor orquesta de jazz de todos los tiempos.

De estas orquestas surgirán numerosos solistas de enorme personalidad. Figuras singulares de este momento son el pianista Art Tatum y el pianista y cantante Fats Waller.

Una importante consecuencia de la depresión económica americana fue el desplazamiento a Europa de muchos artistas en busca de trabajo. Aquí el panorama que encontraron fue muy diferente al que conocían, pues si en un primer momento sus actuaciones se limitaban a los salones de grandes y vetustos hoteles, que veían en el jazz un signo de modernidad, pronto pasarían a las salas de concierto arropados por una afición que veía en ellos a los padres de una nueva música.

Fue el momento de la eclosión de los “hot clubs”, verdadero conciliábulos de los aficionados al jazz, a la vez que, contagiados por la presencia de músicos como Coleman Hawkins o Sidney Bechet, comenzaron a despertarse numerosas vocaciones musicales, surgió así la mítica formación del Quinteto del Hot Club de Francia liderado por el guitarrista Django Reihardt y el violinista Stéphane Grappelli

La era del swing. En 1923 se derogó la prohibición del alcohol en Estados Unidos y este hecho, junto a los éxitos y la popularidad de formaciones de músicos blancos como Benny Goodman o Glenn Miller contribuyó a que el jazz perdiera, al menos en parte, el calificativo de música marginal

En la segunda mitad de los años treinta el jazz alcanzó uno de sus grandes momentos de florecimiento. Es el estilo que se conoce como “mainstream” (literalmente se traduce por corriente principal), época intermedia entre el jazz tradicional y el jazz moderno.

Las orquestas seguían siendo el marco ideal para el lucimiento de los solistas y a la vez favorecieron la eclosión de nuevos talentos como el saxofonista Lester Young y del contrabajista John Kirby.

Fue el momento también de la aparición de dos grandes cantantes, Billie Holiday y Ella Fitzgerald, quienes, junto a Sarah Vaughan, reinarán hasta nuestros días como diosas entre las voces del jazz.

El jazz tras la segunda guerra mundial. En 1941, los Estados Unidos entraron oficialmente en guerra y buena parte de los músicos de jazz se vieron obligados a vestir el uniforme militar y a colaborar con las bandas del ejército o a grabar discos destinados al esparcimiento de la tropa. En Europa tampoco se respiraban buenos aires para esa música que los nacionalsocialistas calificaban de “degenerada”.

La influencia de la guerra en la vida de los músicos y sobre todo las ansias de innovación de los más jóvenes contribuirían a una profunda renovación del jazz.

El club Minton´s Playhouse sería la cuna de un nuevo estilo, el bebop, que tiene en Charlie Parker y Dizzy Gillespie a sus líderes indiscutibles. Los músicos de jazz ya no encontraban en el mundo del espectáculo el lugar adecuado para expresar su talento, simplificando las cosas, si Louis Armstrong representó en su momento la toma de conciencia del solista dentro de las formaciones del jazz, los bopper representaron una toma de conciencia mucho más amplia, se trata de volver a los orígenes, de reinterpretar y reescribir la tradición mediante la exploración de nuevas armonías, la ampliación de los registros sonoros y explotar todas las posibilidades de los ritmos y los tempos a la vez.

Entre los nuevos músicos Thelonius Monk sería uno de los primeros en adaptar el piano al bebop, igual harían Charles Mingus con el contrabajo y Miles Davis con la trompeta entre otros muchos.

La escena del jazz de la segunda mitad de los años cuarenta era un auténtico hervidero, pues, ante el nacimiento del bebop, los representantes de la tradición trataron de revitalizar el estilo de Nueva Orleans, a la vez que la música afrocuabana, instalada en Nueva York, se adueñó de buena parte de las salas de baile

Fue también la época del gran triunfo de la cantante Ella Fitzgerald, con unos recursos técnicos incomparables como el “scat”, forma vocal basada en sílabas onomatopéyicas (ya utilizada por Louis Armstrong) que permite competir con la improvisación instrumental. Junto a ella destacaron como las más grandes figuras del jazz vocal Billlie Holiday, con un estilo más intimista y Sarah Vaughan, la cantante más emblemática del bebop.

Además de los clásicos como Armstrong, Basie o Ellington y de los modernos Parker y Gillespie, el rhythm and blues vivía un momento de esplendor con la aparición de figuras como Ray Charles, Etta James o Chuk Berry. Incluso parecía que algo empezaba a cambiar en la política estadounidense, surgiendo las primeras emisoras radiofónicas destinadas al público afroamericano y desterrando etiquetas como la de “race records” que se habían destinado a esta música.

Los años cincuenta: bebop, coul y rhythm and blues. En la relativamente breve historia del jazz, apenas un siglo, los cambios se han producido siempre a caballo sobre movimientos existentes, que no han desaparecido, sino que sólo han cedido la primera página de la actualidad sin llegar a extinguirse. Lo que en principio parecían “modas” son en realidad estilos, que se han afirmado con el paso del tiempo y están obligados a convivir en el amplio espacio de la música afroameriana. Esta situación se hace patente en los años cincuenta.

Por un lado algunos músicos blancos, como Chet Baker, rehuyeron el lado más explosivo del bebop sin renunciar a los progresos que éste suponía  y adoptaron una estética más apaciguada con un toque de lirismo y emoción a la que se aplica el nombre de cool jazz .

El cool jazz, sin embargo es un movimiento amplio que abarca desde el llamado “jazz de cámara”, por ser demasiado elegante según algunos, del Modern Jazz Quartet, hasta colaboraciones irrepetibles como la Miles Davis y Gil Evans, pianista y compositor cuyos sabios arreglos, entre los mejores de la historia del jazz, crearon la atmósfera ideal para que el estilo intimista de Davis alcanzara algunas de sus puntos culminantes.

Por otra parte con Max Roach, los Jazz Messengers y las formaciones del saxofonista Sonny Rollins o del contrabajista Charles Mingus, el bebop proseguía su evolución, enriqueciéndose día a día con nuevos hallazgos que sentarían las bases del jazz moderno.

Mientras tanto el rhythm and blues, la forma más popular de la música afroamericana, había alcanzado un desarrollo imparable gracias a figuras como Ray Charles, Louis Jordan, Fats Domino, o Chuk Berry.

En el terreno estrictamente del jazz, algunos músicos surgidos del bebop comenzaron a cultivar el funk, impregnado de resonancias del blues y del gospell, en el que destacarían organistas como Lou Benett, guitarristas, Grant Green o trompetistas como Donald Byrd. Su música era densa y tórrida, con ese mismo espíritu de trance místico heredado del gospell y que el soul haría suyo.

Los años sesenta: la “New Thing” y el soul. En Estados Unidos los años sesenta vieron cómo los movimientos políticos y sociales afroamericanos adquirían cada vez mayor dimensión con líderes como Martin Luther King o Malcolm X, y lograban el objetivo de la consecución de los derechos civiles que hasta entonces el racismo les había negado.

En este marco apareció la primera casa discográfica dirigida por un hombre de color, la Tamla Motown, responsable del lanzamiento de numerosas estrellas del rhythm and blues y el soul con una gran capacidad de penetración comercial, es el caso de Marvin Gaye, Aretha Franklin, Sam Cooke y sobre todo James Brown, apodado “Godfather of soul” (el padrino del soul), que supo transformar como nadie la esencia del gospell en experiencia mística laica, convirtiendo sus conciertos en actos de fervor casi religiosos.

Mientras tanto el pop británico de los Rolling Stone o Erik Clapton descubría el blues y lo divulgaba entre el público europeo a través de sus propias versiones, a menudo bastante alejadas del original, pero que sirvieron para dar a conocer a algunos de los grandes maestros del blues.

Así mientras una parte de la música afroamericana alcanzaba una dimensión como nunca se había conocido, el jazz vería el advenimiento de la “New Thing”, literalmente la “cosa nueva” o free jazz, una radical alteración de los principios musicales que habían regido anteriormente la improvisación. Músicos como Ornette Coleman o Cecil Taylor lideraron este movimiento revolucionario de tintes reivindicativos que chocó contra el muro de la incomprensión. Promovían una música ajena al servilismo hacia el público blanco, que paradójicamente era el único que les prestaba atención, mientras el público afroamericano se decantaba hacia otros estilos. Aún hoy los coletazos del free jazz tienen más eco en Europa que en Estados Unidos

Buena parte de los músicos del free jazz, excelentes instrumentistas, fuero poco a poco abandonando este callejón sin salida que les conducía a una situación de incomprensión musical generalizada.

En resumen, el final de los años sesenta fue una época de increíble proliferación de estilos y de géneros y el aficionado al jazz disponía de un amplísimo abanico de ofertas, desde el tradicionalismo de Armstrong a la vanguardia de Cecil Taylor o de Charles Mingus, pasando por las orquestas de Count Basie y Duque Ellington, por las diversas formaciones de Dizzy Gillespie, los Jazz Messengers, el blues de B.B. King, el soul o el rhythm and blues

Los años setenta y el espíritu de fusión. En el mundo de la música todo había cambiado: la difusión discográfica, el tipo de conciertos, la radio, la televisión… ya nada era lo mismo, y la música, al igual que otras artes, como el cine, es también negocio. Jimi Hendrix y otros se habían aventurado en el mundo del rock con una música eléctrica de marcado acento afroamericano y habían conseguido un éxito notable. El rock, la música progresiva, el pop y otras etiquetas semejantes vendían, el jazz no podía quedarse fuera y así a algún genio se le ocurrió el concepto de “fusión”, en el que cabía un poco de todo,
Como en los años del bebop, surgirán de nuevo las polémicas y muchos consideraban a Miles Davis y a su jazz-rock o fusión fuera del jazz o todo lo más como un género menor.
Los años setenta verían desaparecer a algunas de las grandes figuras del jazz de todos los tiempos como Armstrong o Ellington y a muchos les faltó tiempo para augurar la defunción de toda la música del jazz. Los históricos desaparecían y los jóvenes se vendían por un puñado de dólares al todopoderoso rock. La realidad, sin embargo, fue muy diferente, la música afroamericana no había muerto, no sólo el jazz, el blues o el rhythm and blues proseguían su camino, sino que no cesaban de surgir nuevas formas y nuevos músicos, como la “salsa” neoyorkina, heredera de la tradición afrocubana de los primeros músicos latinos llegados a Nueva York e impregnada de influencias del jazz y del soul, o el funk de músicos como George Clinton.

El enorme celo interpretativo de los músicos dio lugar a una espectacular evolución de los sonidos, no sólo se habían añadido nuevos instrumentos sino que también  las técnicas progresaron con gran rapidez, cabe citar a Jaco Pastorius que transformó el bajo eléctrico, o Joe Zawinul el uso de los teclados.

Los años setenta no significaron, ni mucho menos, el declive del jazz y de la música afroamericana en general, sino una nueva etapa de transición.

Vuelta a los orígenes y nuevas perspectivas. Los años ochenta significaron en cierta manera un proceso de clarificación, Miles Davis regresó a los escenarios tras una larga ausencia rodeado de músicos jóvenes. El jazz recibía apoyo institucional: incluso en España el gobierno subvencionaba giras y conciertos, en Francia se condecoraba a los músicos y en Estados Unidos, antes de tener un presidente saxofonista, Ronald Reagan ya invitaba a Miles Davis a la Casa Blanca.

El jazz seguía siendo minoritario pero tenía un  público consolidado. Comenzaba a despuntar una nueva generación de músicos que seguía caminos diferentes, los unos tras la pista de la siempre anhelada vanguardia y los otros por el camino del regreso a los orígenes. Entre los primeros los Weather Report con Omar Hakim, el infatigable John McLaughlin o el siempre ingenioso Lester Bowie. Entre los que se decantaron por los orígenes el protagonista es Wynton Marsalis, técnicamente irreprochable, su estética despertó los más diversos comentarios.

Los años noventa han confirmado esas numerosas corrientes dispersas. El jazz no tan solo no ha muerto sino que quizá  está más presente que nunca en la actualidad musical. El auge del rap, la recuperación del bebop, el “revival” del soul, los éxitos comerciales del funk y sus derivados, la aparición de nuevas bandas del más puro estilo Nueva Orleans, la actualidad del blues o incluso el éxito en las discotecas del “acid jazz” son síntomas de la buena salud de esta música cuando ya ronda el siglo de existencia bajo el nombre de “jazz”.

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